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El grupo de trabajo MUNDO SOSTENIBLE y está compuesto por:
- Ana Belén Crespo.
- David Fernández.
- Saray.
- Irene.
- Älvaro.
- Marcos.
- Ana Solana.
El deterioro de nuestro medio ambiente es, sin duda, un de los problemas más graves de nuestra época: la explosión demográfica, el cambio climático, el problema de los residuos..., son temas presentes hasta en las conversaciones cotidianas. La humanidad ha adquirido en poco tiempo una mínima conciencia de las amenazas que sufre el medio ambiente del planeta. Sin embargo, cabría preguntarse: ¿conocemos bien el alcance de los conflictos medioambientales que nos acechan? ¿conocemos sus causas y sus causantes? y, lo que es más importante, ¿tienen solución? Nuestro grupo pretende elaborar materiales que te permitan formar una opinión al respecto.



TARES PENDIENTE.
Irene. Las consecuencia del efecto invernadero.
Ana Belén Solana. Catástrofes pasadas y futuras.

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En el tema 2 vimos en clase la película "Una verdad incómoda" y posteriormente elaboramos todos los alumn@s una página digital abordando el tema del cambio climático, pincha en el icono para poder ver algunos de los apartados más interesantes elaborados por nuestros [[mailto:compañer@s|compañer@s]].





1. DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO AL DESARROLLO SOSTENIBLE.
MARCOS NAVARRO CALVO
Desde hace tiempo, todas las sociedades del mundo tienen como una sus metas avanzar en el camino del desarrollo y mejorar las condiciones de vida de la población. Ese objetivo es igualmente aceptado en la actualidad por todos llos organismos internacionales.
1.1. Geografía y desarrollo.
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El enfoque geográfico considera que las posibilidades de desarrollo están influidas por las características de cada territorio: sus recursos naturales, las infraestructuras, la capacidad de trabajo de la población, la inicialización de las instituciones, etc.
A la vez, el nivel de desarrollo alcanzado se refleja en el territorio a través de las actividades que se llevan a cabo, los paisajes a los que dan lugar, los impactos que se producen sobre el medio ambiente, etc.
1.2. ¿Cómo definir el desarrollo?
El concepto de desarrollo es empleado muy a menudo, pero no todos lo entienden de la misma forma.
- Durante años, la idea dominante fue que el desarrollo de un territorio se identificaba con su crecimiento económico que podía medirse con un indicadores como PIB, la renta de la población o el empleo.
- Esa visión es criticada por quienes consideran que el desarrollo se relaciona mas con el bienestar de la población que con el crecimiento económico.
Esta idea de desarrollo humano destaca la importancia de una distribución justa de la riqueza, que permita satisfacer las necesidades básicas de toda la población y eliminar la pobreza.
1.3. El desarrollo sostenible.
Desde hace décadas se hicieron evidente los graves efectos que tiene sobre la naturaleza un modelo basado en el crecimiento constante de la producción y el consumo:
- Los recursos no renovables, como los combustibles fósiles(carbón, petróleo…), se encuentran en un progresivo agotamiento.
- Los recursos renovables, como el aire, el agua o el suelo sufren un proceso de deterioro, afectados por la contaminación.
Al mismo tiempo, el crecimiento no es capaz de eliminar la pobreza y reducir las grandes desigualdades existentes.
En 1987, Naciones Unidas aprobó el llamado Informe Bruntland, en el que por primera vez se definió el desarrollo sostenible como ‘‘aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de futuras generaciones para satisfacer las tuyas’’.
Promover el desarrollo sostenible supone mejorar la calidad de vida de la población, y eso exige hacer compatible el crecimiento económico con el bienestar de la sociedad.
Por consiguiente, para poder conocer el nivel de desarrollo sostenible del territorio se deben analizar estos factores:
La situación de su economía y del empleo: desigualdades en la renta, nivel de desempleo, etc.
Las condiciones de vida de la población: sanidad, educación, etc.
La calidad de su medio ambiente.
La situación actual de estos tres aspectos en el mundo muestra un panorama que está lejos todavía de poder alcanzar el desarrollo sostenible, sobre todo en aquellas regiones donde azotan el hambre y la miseria.
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Abundancia de petróleo, escasez de agua.
En este comienzo del tercer milenio, el oro negro” del Medio Oriente conserva su importancia estratégica para las economías occidentales, que han tratado de diversificar sus fuentes se abastecimiento desde el primer conflicto petrolero de 1973. El agua se ha convertido en otro tesoro, igualmente disputado en la árida región.
Por la importancia de sus volúmenes de producción y sus reservas de hidrocarburos, las monarquías del Golfo (Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos) son, junto con Irak e Irán, los actores fundamentales en el mercado del crudo, y también en el cartel de productores: La Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Arabia Saudita posee una cuarta parte de las reservas probadas del planeta (262.700 millones de barriles), seguida por Irak (112.500 millones), Kuwait (96.500 millones) e Irán (93.100 millones). En total, cerca de dos tercios de las reservas conocidas de petróleo se encuentran bajo el suelo de esos cinco países. Esa riqueza hace de la región una zona estratégica prioritaria para Occidente y en especial para Estados Unidos, que ha fortalecido su hegemonía en la zona a partir de sus intervenciones contra Bagdad en 1990.
Sometido desde entonces a un embargo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Irak es uno de los países más codiciados por Washington, debido a sus reservas energéticas, sobre todo si se tiene en cuenta que las compañías norteamericanas no pueden acceder a los campos petroleros de Irán tras el boicot impuesto por ls autoridades federales. En 2002, la producción de Irak fue muy inferior a su capacidad, de aproximadamente 3 millones de barriles/día, que podría incluso elevarse a 6 u 8 millones de barriles/día con obras de reparación y modernización. Actualmente, este déficit de producción iraquí está compensado por otros países del Golfo, en especial Arabia Saudita y Kuwait.
En contraste con su riqueza petrolera, la región padece dificultades hídricas crecientes, aunque la atraviesan varios ríos, (el Nilo, el Tigris y el Éufrates, el Jordán y el Litani). La demanda de agua ha aumentado fuertemente en veinte años, y el suministro sigue siendo limitado. El equilibrio entre consumo humano y patrimonio natural está claramente amenazado por la urbanización –en 1970 había en la región sólo dos ciudades con más de un millón de habitantes, en tanto que se contabilizaban quince en el año 2000- y el desarrollo de las superficies irrigadas, que devora más de las tres cuartas partes de los recursos hídricos. external image A.jpg
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Ambiciosos programas
Muchos países del Medio Oriente ya están ubicados debajo del umbral de escasez, estimado en 1000 m3 de agua por habitante y por año; y algunos de ellos disponen de menos de 500 m3.Con el respaldo de sus petrodólares , los países del Golfo han podido recurrir al proceso de desalinización para obtener agua potable en grandes cantidades; en Kuwait se cubre por esta vía el 100% del suministro. Pero la escasez de agua empeora en Israel, en Palestina y en Jordania. Actualmente, el reino hachemita e Israel registran un déficit de cerca de 300 millones de m3/año, una situación que se explica, entre otras cosas, por la superpoblación y el exceso de bombeo de las colonias judías (20% del consumo total de ese territorio palestino).
Para hacer frente a sus necesidades, algunos países han lanzado ambiciosos programas de aprovechamiento de sus recursos hidráulicos. Egipto puso en marcha el proyecto del “Nuevo Valle”, al oeste del Nilo, a fin de aumentar la superficie cultivable del país hasta llevarla al 25% del territorio, frente al 6% actual. En Jordania, las autoridades esperan que dos infraestructuras estratégicas –la construcción de la presa de la Unidad, sobre el río Yarmuk, en cooperación con Siria, y la explotación de la napa de Disi, en el sur del país- permitan disipar el peligro de carencia hidráulica que amenaza al reino.
Pero el plan hidráulico más ambicioso del Medio Oriente sigue siendo el Gran Proyecto de Anatolia (GAP) en Turquía que, con 22 presas, debería irrigar 1.700.000 hectáreas y generar electricidad. El proyecto, iniciado a mediados de la década de 1980, necesitará unos 30 años y costará no menos de 30.000 millones de dólares. Ya se ha completado algo más de la mitad de las obras de infraestructura. Turquía aspira a convertirse en el “jardín” del Cercano Oriente y en su principal proveedor de electricidad, pero también en un exportador de “oro azul” para los otros países de la región.